Esta idea surge a partir de una actividad que hice muchas veces en talleres de arte y cuentos para niños en distintos contextos: escuelas, centros culturales, casas prestadas, centros comunitarios... A partir de una historia y mediante una técnica sencilla, los chicos confeccionan un libro grupal. Esta actividad, que conocí gracias a Irene Singer, dentro del contexto de trabajo de la Fundación Girasol y Mariana Fernandez, me llamó la atención desde el primer momento. Siempre funcionó muy bien; era fácil de hacer, y los chicos terminaban el taller sosteniendo en sus manos un libro que ellos mismos habían hecho junto a sus compañeros. Una acción conjunta.
Uniendo cabos y en este comienzo de verano, que ya comienza a sentirse con fuerza, le voy dando vueltas a una idea: algo así como un libro puente. Recorrer distintos puntos del país llevando la producción de uno de los grupos a otro lado. Armar una cadena de libros artesanales que puedan ser un registro vivo de cómo los chicos viven su vida. Libros que cuenten cómo es el mundo en los zapatos de los más chicos.
Esta es otra aventura más a la que me ha llevado el oficio del cuentacuentos: muchas gracias a todas las maestras cuenteras que se han cruzado en mi camino, abriendo las puertas de este hermoso arte que es la narración oral. Gracias a Mariana Fernández por ser la puerta de entrada, a Nicia Grillo y a todas las profes de la Escola Granada, y en especial a Inno Sorsy y La Compañía del Sentido Común, junto a quienes puedo comenzar a vislumbrar la infinita profundidad que tiene este oficio.