Hay momentos en donde uno siempre parece llegar al lugar
oportuno. Espacios propicios donde una acción toma forma, multiplicandose en eventos y coincidencias, y sigue su curso, avanzando como un río. En Sucre cada idea parece propagarse rápidamente y encontrar su justo lugar.
Con la ayuda de María, Ronald y varios de
los chicos que hoy en día conforman la agrupación de ex-NATs,
organizamos dos jornadas de trabajo con tres gremios: los
semillitas, los brillitos, y los trabajadores del cementerio. La primera jornada sería en la plaza 25 de Mayo y la segunda en el CIMET (Centro Integral del Menor Trabajador).
Pronto una red de ayudantes anónimos se desplegó para
conseguir todo lo necesario para realizar el libro. Los materiales fueron apareciendo desde distintos rincones de la ondulante ciudad.
Se acercaba el día del primer taller y de repente, una tarde, María apareció con una gran sonrisa y una bolsa llena de colores y papeles. Sachets de yogurth y pancitos llegaron también desde otro anónimo rincón para poder ofrecer un refrigerio a los pequeños artistas. Todo estaba listo para comenzar.

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