No por acaso habíamos llegado a esta ciudad.
Guille había conocido a María muchos años antes, cuando trabajaban juntos en el Centro Ñanta, antes Comedor La Calle, un espacio que estaba destinado a reunir a los niños trabajadores, brindando educación, almuerzo y talleres de arte y música.
En Chile contactamos a María para ver las posibilidades de llevar el libro puente al Centro Ñanta, para nuestra sorpresa ella nos contó que el Centro estaba inactivo hacía un tiempo, así que decidimos seguir adelante y con el mismo espíritu reunirnos con los niños en donde tuviéramos oportunidad.


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