miércoles, 1 de junio de 2016

Llegando a Sucre, Bolivia

Entramos en la ciudad al amanecer. El día transcurrió lento y tranquilo mientras nos reencontrábamos con este hermoso lugar, amparados por sus cielos repletos de espesas nubes y la calidez de su gente. Esa misma noche nos reunimos con nuestros amigos y, bajo el murmullo de la plaza 25 de mayo, se empezó a planear el encuentro del libro de Toconao con sus destinatarios: los niños, niñas y adolescentes trabajadores (NATs).



No por acaso habíamos llegado a esta ciudad.
Guille había conocido a María muchos años antes, cuando trabajaban juntos en el Centro Ñanta, antes Comedor La Calle, un espacio que estaba destinado a reunir a los niños trabajadores, brindando educación, almuerzo y talleres de arte y música.



En Chile contactamos a María para ver las posibilidades de llevar el libro puente al Centro Ñanta, para nuestra sorpresa ella nos contó que el Centro estaba inactivo hacía un tiempo, así que decidimos seguir adelante y con el mismo espíritu reunirnos con los niños en donde tuviéramos oportunidad.

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