A los pocos días de llegar y gracias a la hospitalidad de Antoni y Teo, pudimos comenzar a convocar a los niños casa por casa. Poco a poco fueron apareciendo distintos integrantes de la comunidad, aportando un granito de arena para que los niños puedan disfrutar de una actividad especialmente dedicada a ellos.
Después de recorrer la ladera de la montaña entre casas, cactus y la compañía de muchos pequeños, terminamos la tarde en la radio comunitaria contando cuentos y compartiendo la experiencia con Rubén y Carlos. Esa misma noche Pablo llegó con la noticia de que la comunidad aportaría los materiales. El lugar disponible para la actividad sería la iglesia y Mariela se acercó para abrirnos la puerta y preparar el espacio. Todo listo para comenzar.
Después de recorrer la ladera de la montaña entre casas, cactus y la compañía de muchos pequeños, terminamos la tarde en la radio comunitaria contando cuentos y compartiendo la experiencia con Rubén y Carlos. Esa misma noche Pablo llegó con la noticia de que la comunidad aportaría los materiales. El lugar disponible para la actividad sería la iglesia y Mariela se acercó para abrirnos la puerta y preparar el espacio. Todo listo para comenzar.

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