Luego de la bella semana de trabajo en Santa María, seguimos viaje por entre las montañas del valle Calchaqui hasta la Comunidad Quilmes: bello lugar, repleto de tesoros escondidos que solo se muestran al ojo paciente y receptivo. Poco a poco, la comunidad fue abriendo sus puertas de par en par para que el siguiente libro de la cadena pudiese nacer.
Infinitas gracias a toda la gente que, de una manera u otra, colaboró con amor y generosidad.

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