Como faltaban algunos pequeños, fuimos por las casas completando el libro. En el recorrido encontramos algo importante: los abuelos tenían cosas para decir. Parece que la rueda de la vida encuentra a sus dos extremos, los mayores guardan conocimientos ancestrales y secretos vitales para las generaciones que vienen. Tanto los chicos como los abuelos parecen tener sus manos libres y abiertas para compartir.
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